¿Llueve? ¿Hace sol? ¿Hace calor? ¡Da igual! Ya no tenemos un día maravilloso de invierno, nublado y frío, o un luminoso día de primavera para largarse a la playa, ni un cielo otoñal de nubes algodonosas. No, ya no. Nunca más. Ahora, haga el tiempo que haga, tenemos cambio climático. Recuerdo que cuando llegaba la primavera, la de antes, claro, mi alma volaba en un arrebato vital de días largos y hermosos. Ahora mis entrañas lo notan, pero la mala conciencia colectiva echa el freno porque pienso que he contribuido de alguna manera a dejar un mundo sin estaciones a mis descendientes. Así que a veces, ante lo inevitable, escondo mi “depre” en un rincón y me saturo de buena literatura como antídoto contra todo. Esta página la dedico a los que aman los libros y el buen tiempo.

 

Experiencia

Martin Amis • Anagrama, 2001. 496 p.
Hace tiempo que leí este libro. Cuando lo he vuelto a coger para decirles que les está esperando en las estanterías de cualquier biblioteca, he intentado recordar por qué lo leí. Seguro que fue porque me gustó mucho la foto del escritor en la solapa, porque no había leído nada de él en aquel momento. Pero qué quieren que les diga, esta especie de autobiografía que trasciende el propio género es pura literatura. Busquen si pueden la edición que aquí les recomiendo, la de “Panorama de narrativas”. Y por supuesto, si no han leído nada de Martin Amis, sigan buscando sus obras. Merece mucho la pena.

 

La tercera virgen

Fred Vargas • Siruela, 2008. 394 p.
Fred Vargas es una mujer, (si en vez de escribirlo, lo dijera, diría ¡Es una tía!) ¡Y además francesa para más despiste!. Realmente, Fred Vargas es un seudónimo. Este título tan extraño corresponde a la última entrega de la serie policíaca con el inspector Jean-Baptiste Adamsberg como protagonista. Como padezco un agudo trastorno bipolar, mi parte superficial y amena prefiere, a veces, sentarse ante una buena saga policíaca hasta la saturación absoluta. Y de esta serie no sólo me gustan las tramas y su resolución, sino muy especialmente la descripción de las personas que forman el equipo de este inspector, así como los personajes accidentales que rodean las historias.

 

El cisne negro


Nassim Nicholas Taleb • Paidós, 2008. 491 p.
Una que es tan cuadriculada, tan organizada y controladora, no puede más que sentirse apasionada cuando encuentra un libro escrito por un profesor de ¡Ciencias de la Incertidumbre!. Por ahí he leído que este libro es un bestseller. ¡Pues que le vamos a hacer! Nunca apunto lecturas de bestseller, ya que ¿se compran… y se leen…? por sí solos. Pero es que no puedo resistirme a un libro que habla de la influencia que en nuestra vida posee la experiencia pasada, la seguridad que nos proporciona el conocimiento de lo conocido y sin embargo, lo que trastoca nuestras vidas de verdad es lo extremo, lo desconocido, lo inesperado. ¿Qué es un cisne negro? Pues de entrada un hecho improbable, sus consecuencias son importantes y todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori no tienen en cuenta el azar y sólo buscan encajar lo imprevisible en un modelo perfecto. El éxito de Google y YouTube, y hasta el 11-S, son “cisnes negros”.

 

Chesil Beach


Ian McEwan • Anagrama, 2008. 184 p.
¿Qué hago yo aquí hablando de Ian McEwan? Y además ¡compartiendo espacio con su paisano Martin Amis!. Porque, después del estreno de la película “Expiación” basada en su novela del mismo título, es posible que decir algo de I.M. resulte innecesario. Pero es que ya tenía intención de hacerlo desde hace tiempo, porque es fabuloso leerlo y no sólo saber de él por adaptaciones cinematográficas. Porque tiene buenas historias, porque escribe de maravilla y porque aunque hayan leído Expiación, deben seguir leyendo cosas anteriores o posteriores. Y la cosa está en que no quiero destripar “Chesil Beach”, obra que se adapta a nuestras manos como un guante. Si se fían de mí, léanla y después lean “Amor perdurable” y sigan, sigan…